El Papa recibió ayer al rey de Arabia, guardián de las mezquitas de La Meca y Medina, en un encuentro histórico y con regalo sorpresa

7 11 2007

No todo en el mundo es apocalipsis y choque de civilizaciones. El Vaticano vivió ayer una jornada histórica con el primer encuentro entre un papa y el rey de Arabia Saudí, país emblemático del mundo árabe con el que la Santa Sede no mantiene relaciones diplomáticas por la falta de libertad religiosa para los cristianos. Benedicto XVI recibió al rey Abdalá tras décadas de incomunicación y con el lejano eco de la que se armó en septiembre de 2006 por el polémico discurso de Ratzinger en Ratisbona, aquella cita medieval sobre la violencia y el Islam, y eso de que Mahoma pedía a los suyos «difundir la fe con la espada». Pese a la solemnidad, ayer hubo espacio para la sorpresa: en el momento de los regalos, ante el asombro del pontífice, el rey abrió un estuche y allí apareció una imponente espada de oro con una empuñadura de piedras preciosas.

Gesto

En la diplomacia no se deja nada al azar, y no se sabe si era guiño, ironía o costumbres de la casa, pero ayer era de lo que más se hablaba. El Papa pasó un dedo suavemente por la espada sin decir nada. En cualquier caso, parece que sirvió para romper el hielo. Benedicto XVI le regaló un grabado de 1550. Los sesudos vaticanistas analizarán hoy las recónditas lecturas de este gesto, pero lo cierto es que el encuentro en sí ya era un gran paso y discurrió con toda cordialidad.

El breve y medido comunicado final de la Santa Sede insistía en el compromiso del Papa y el rey en «el diálogo interreligioso e intercultural, para la pacífica convivencia entre hombres y pueblos», y de forma especial en «el valor de la colaboración entre cristianos, musulmanes y judíos». Más en política, pero en general, «coincidieron» en la necesidad de una solución «justa» al conflicto de Oriente Medio.

Media hora

El relieve de la entrevista, que duró media hora a puerta cerrada, estriba en que el rey Abdalá de Arabia, además de monarca es, según la tradición, el custodio de los lugares sagrados del Islam, las mezquitas de La Meca y Medina. Es un detalle importante pues, por ejemplo, la presencia de bases de Estados Unidos en ese suelo sagrado es uno de los principales argumentos que esgrime habitualmente Bin Laden en su cruzada majara.

El periódico vaticano, el ‘Osservatore Romano’, destacaba ayer la visita en primera página con gran énfasis. Además la cita llega tras una carta de diálogo enviada al Papa por 138 intelectuales musulmanes de 43 países. Con la espada de ayer quizá se ha terminado la pelea.

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