Israel atrae por becas y la posibilidad de laborar

20 01 2008

Jaime Plaza, coordinador Sociedad

Una estrella de David plateada lleva como colgante sobre su cuello y otra grande está colocada en la puerta de su dormitorio. Así es como Fernanda Rosero  mantiene su gratitud con el pueblo israelí.

Esta joven quiteña es una de  miles de ecuatorianos que vivieron o aún viven en este país de Oriente Medio. Hace nueve años, ella emprendió un voluntariado en un kibutz (granja comunitaria, ver más en nota compartida).

Los requisitos

El voluntario se inscribe  luego de pasar por una entrevista con el coordinador en Ecuador.  En Israel le asignan un kibutz.
Entre los requisitos  también están el pago de USD 2 000 por  la inscripción y la visa de voluntario. Además, debe registrar los datos.

También debe obtener  un certificado de evaluación médica, pagar USD 160 por el seguro médico al ingreso   al Kibutz.
Para más información,  puede contactarse con la promotora  Mónica Aguirre. Llame al  280 5634 o al  09 598 2353. .

Los kibutzim (plural de kibutz) impulsan un programa semioficial de voluntarios extranjeros, encaminado desde hace 60 años. Y, según el embajador de Israel en Ecuador, Eyal Sela, este es uno de los principales mecanismos o puertas de entrada hacia ese país.

Así es como Rosero, Isabel Aldás, Diego Chiriboga, Leonardo Freire y otros 1 200 ecuatorianos lograron conocer  Israel en los últimos 15 años. Esta es  considerada una aventura atractiva para personas de entre 18 y 35 años.

Mas para  Rosero, quien hoy lidera la Asociación de ex voluntarios  resultó una experiencia única que moldeó su personalidad. “Allá    ya no tenía los mimos de mi familia y tuve que  aprender a trabajar y asumir responsabilidades”.

Durante un año, Rosero vivió en los kibutzim Hanita y Kfar Menachem. Junto con otros 60 chicos de diversas nacionalidades, realizó actividades en campos de banano y granja avícola, fábrica de plásticos, lentes de contacto y piezas pequeñas para barcos.

También hizo jardinería, lavandería,  cocina y limpieza y preparación de alimentos. “Todo eso me ayudó a que hoy asuma con responsabilidad mis profesiones como modelo y en hotelería”.

Pero hay   formas más oficiales de ingresar a Israel. El principal es el Mashav,  aparece como otro sistema importante de ingreso a Israel. Se trata de una programa   de becas y Sela asegura que más de 2 000 ecuatorianos se favorecieron en los últimos 50 años.

Eyal Sela reconoce que el propósito es apoyar a   países en desarrollo,  compartir su gran experiencia en aspectos en los   que está   adelantado. “Tenemos buenos resultados en agricultura pese a ser un país desértico. Disponemos de un buen sistema de educación y salud. Eso nos permite ser un modelo para países como Ecuador”.

En varios centros de capacitación, los beneficiarios hacen prácticas en salud, desarrollo comunitario, agricultura, oftalmología…   antes de alcanzar el título de posgrado. Allí se les enseña sobre manejo de sistemas de riego, cultivos de frutas y flores o también sobre seguridad comunitaria.

Mayra Nuñez, por ejemplo, es una ex becaria que estuvo entre mayo y julio pasados en el kibutz  Shefaym de Tel Aviv. Ella aprendió cosas prácticas sobre sistemas de riesgo a presión, nuevos diseños para optimizar el uso del agua y de los terrenos, cómo mejorar la calidad y el tamaño del producto.

Núñez ahora transmite sus conocimientos, a través del Centro de Transferencia de Tecnología de  la Universidad Técnica de Ambato. Además, asesora a productores particulares de Tungurahua en sembríos de pasto, aguacate, mandarina y, sobre todo,  fresas.

Entre el 2003 y el 2007, a través del Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo (IECE) se entregaron 148 becas para cursos que se dictan en cinco lenguas, más en inglés, español y francés. Duran entre  tres semanas  y  un año.
Israel como anfitrión financia los costos del curso, estadía, alimentación, seguros y viajes internos. El profesional  solo se costea  su vuelo (para febrero está a USD 2 473 vía Madrid, en Iberia).

Entre tanto, los viajes de turismo son otra vía de ingreso. Según la Dirección Nacional de Migración, solo el año pasado 789 ecuatorianos viajaron a Israel. Quienes van de turismo realizan recorridos de entre 10 días y dos o tres meses por Jerusalén,  Tierra Santa, Tel Aviv, el mar Muerto…

No obstante, también hay quienes tienen residencia regular. En la Embajada de Ecuador en Israel están registrados más de 500 ecuatorianos, 60 de ellos por un período de un año.

Carlos López, subsecretario de Asuntos Migratorios de la Cancillería,  indicó que   están vinculados con la agricultura, cuidado de ancianos y obreros. “Una minoría   es judío-ecuatoriano y se dedica  a la  actividad comercial”.

Según el Banco Central, Ecuador exporta a Israel productos como palmito, maracuyá, flores, dulces… Solo entre enero y noviembre del 2007 se alcanzó un monto de USD 3 148 000, frente a los USD 48 millones de importaciones desde ese país. Se trae nafta,   repuestos  de maquinaria…

Así, de una u otra forma, ecuatorianos como Rosero, Chiriboga,  Núñez y muchos otros también ponen  su sello en tierras israelíes, igual que en el resto del planeta.

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